
¿El mundo sería mejor si uno pudiera borrar esos recuerdos que nos hacen la vida más difícil de llevar? Este es el dilema implícito que se plantea en esta cinta, la cual es una mezcla de ciencia ficción y comedia romántica que da por resultado una maravillosa fábula sobre el amor.
Por mucho mi película favorita, Kate Winslet se luce en su papel de Clementine Kruczynski, una mujer bipolar que aterriza en la vida de Joel Barish para dejársela de cabeza.
Es difícil además poder encontrar una cinta cuyo eje sea el amor y que pueda brincar el sentimentalismo y la cursilería sin mayor problema. Eterno Resplandor es una de ellas y hay que describirla como una película peligrosamente emocional para quienes se encuentren contextualizados – Yo la vi recién salidita de una relación -, pero que tampoco dejará indiferentes a quienes no hayan vivido una historia similar, porque si algo destaca de esta joya es su habilidad para hacernos reflexionar sobre un tema incontablemente tratado y del que cada día se aprende una lección diferente, el amor.
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